He amado a demasiadas mujeres,
creo que a todas,
no creó otra criatura más bella la naturaleza
que la entereza y nobleza de una mujer;
amo a todas las mujeres del mundo,
no las amo por su género
más bien por su humanidad;
amo a una sola mujer en este paraíso de la vida,
amo a esta mujer que me hizo pensar con lucidez
y obrar con sensatez;
amo a la mujer que me ayudó a sobrevivir sin angustias,
la única amiga que he tenido,
una persona más buena conmigo que mi propia familia,
un ser extraordinario y ejemplar, modélico,
un eclipse inmejorable en mi camino.
Santa Marta 8 de mayo de 2007
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