jueves, 11 de febrero de 2010

TAMBORES QUE NO OÍSTE

Una pena me llena el corazón de nostalgia de ti
y es no haber podido sentarnos juntos a tocar los tambores
que con toda mi ilusión hice por ti y para ti,
para nosotros, para conocer tus ritmos
y que conocieras los míos,
para crear nuestros propios ritmos,
mezclarlos, intercambiarlos,
mestizarlos, grabarlos y escucharlos
en el oasis de nuestro silencio
a solas, juntos
y sentirnos armónicos,
fusionados en el tiempo,
acompasados en el espacio,
sentirnos el uno al otro, cada ritmo,
cada impulso cardíaco el uno del otro,
sintonizarlos, equalizarlos,
amarnos a nuestro ritmo.

Santa Marta 22 de mayo de 2007

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