Beso en boca,
mariposas entrando por mi boca,
dolor de estómago,
ingreso voluntario en hospital,
medio día perdido,
daños colaterales aún por explorar.
Beso en oreja derecha,
todavía no han entrado por ella las mariposas,
nunca las dejaré pasar,
aún a la espera de una sintomatología y un diagnóstico.
Mañana hablarás de tu padre,
o de tu compañero,
para decirme en realidad
cuáles van a ser los síntomas esta vez,
cuando tú focalices y visiones que ya han entrado,
que están dentro de mi cuerpo,
yo no quiero otra vez,
quiero tenerte y estar a tu lado
sin tener que pensar en cada beso
que me das y dónde me lo das,
quiero saber la finalidad última de cada beso,
y creo entenderla, verla,
pero aún así quiero seguir viéndote.
No tengo miedo a la muerte...
ni a ningún tipo de cárcel o encierro,
no tengo miedo a nada ni a nadie,
ni a tus mariposas ni tus poderes.
Una mariposa de Brasil dentro de mi cuerpo
es capaz de originar una crisis política y económica en Washington
a unos niveles nunca jamás conocidos...
Santa Marta verano de 2005
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