Tu mirada me llena
el cuerpo de deseo,
tus besos y tu lengua
en mi paladar
me hacen vibrar,
tus caricias me erizan la piel,
tus palabras de goce
me hacen gozar
y disfrutar
y mi mente
sólo juega a sentirte,
a desearte.
Santa Marta, Salamanca, 2005
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