Hoy, vieja escuela,
la gente se consuela,
las calles me saben a pena,
pena que me llena de alegría
por sobrevivir un día más
en esta España fracturada,
prefabricada del mundo del ladrillo,
chiringuito de pandereta,
aquí que gane el más pillo,
mientras otros roban el cepillo,
flores y plantas
castigadas por la polución
van en dirección
de otro naufragado,
otro lazarillo,
corre corre que te pillo
que pareces un niño
disfrazado de pardillo,
hojas secas, humedecidas
por el agua,
reflejos,
mujer entristecida,
sufrimiento que siento
por dañar su corazón,
razón que por ella he recobrado,
autoestima y control
su compañía me ha reforzado,
esfuerzo que ella quiero que vea
todos los días
para que sepa
que estuve ciego
y no la vi a ella
como realmente la siento hoy,
llena de frescura y alegría,
de bondad y claridad.
Santa Marta 1 noviembre 2006
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