En la distancia de tu presencia
me acuesto pensándote, abrazándote,
besándote, acariciándote,
queríendote, necesitándote,
y al despertarme me ocurre igualmente,
mas solamente mi almohada sabe
que cada noche me duermo amándote,
y me despierto deseándote, ensoñándote.
Santa Marta, Salamanca, 2005
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