Perderte fue para mí
la peor desgracia de mi vida,
conocerte la mejor alegría,
hoy día continuo pensándote a todas horas,
lastimándome llorándote
y mejorándome percibiéndote en tu silencio,
ahora siento nostalgia de tu ser,
de tu compañía, no quiero olvidarte
ni que nunca me olvides.
Santa Marta 20 de junio de 2007
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