Tú eres esa flor que me amó,
me abrazó, me persuadió de mi caminar errático,
me alimentó en la dura tarea de estar consciente,
me alegró con su canto,
me encantó con sus ritmos,
con sus coloridos de sensatas ideas,
me transformó con su alegría por la vida
en una persona más pacífica,
más solidaria, más justa,
me aclaró con sus armónicos sentimientos
mis dispersos pensamientos,
me floreció en su florecer
para fortalecerme y comprenderme,
conocerme en mi plenitud.
Santa Marta 1 de julio de 2007
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