Cuidar bien de ese tesoro
aborigen que todas las puertas me abre
y a todos los misterios me conduce,
cuidarla con esmero,
sólo vosotr@s que la conocéis bien
sabéis a quién me refiero
y perdonar todos mi desconcierto
y desvaríos,
mis naufragios
y descontrolada cabeza
enferma de sinusitis.
Santa Marta 31 octubre 2006
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