En la noche sólo mi almohada conoce mi sufrimiento,
mi desesperación de tenerte en mi cama.
En la mañana me desespero por verte, hablarte...
En la tarde mi desesperación prende como una llama
sintiendo saudades de ti.
En la noche..., y en ciclo continúa
día tras día, desesperación constante.
He de salir de esa rueda...
Santa Marta, Salamanca, 2005
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